Vicisitud y sordidez

Nuevas vicisitudes

Ser nostálgico es una actividad que, para muchos, puede resultar dañina. Algunos son nostálgicos del Spectrum y eso no es del todo bueno para la salud. Otros lo son de antiguos regímenes dictatoriales, con el terrible perjuicio para todos: por supuesto, el que se pasen todo el día aireando el sobaco brazo en alto y, eso, con el cambio climático y el calor que hace en Madrid, es un atentado para la convivencia.

También hay personas que sienten morriña por su lugar de nacimiento (obviamente porque no son de Algeciras) y otras de cosas muy feas, oscuras y reprobables como los episodios machistas de “Mazinger Z” o, válgame dios, “Los Fruitis”.

Bueno, no. Eso no existe. Nadie recuerda con cariño eso. Pero pilláis por dónde voy.

Se trata de que el recuerdo nubla la mente, la razón y hasta la neurona que hace que puedas andar y controlar esfínteres al mismo tiempo. Yo, por ejemplo, siento nostalgia por cuando podías actualizar un blog con un post de un par de párrafos (como aquel mítico ‘Implantes mamarios acróbatas’) antes de la llegada de las redes sociales. Claro que eso es algo que pronto pasará y será sustituido por el recuerdo de los viejos tiempos en los que se actualizaban los blogs. Punto.

Así que voy a hacer eso: un micro post. Que ya dura cuatro párrafos porque fuck logic this is Vicisitud y Sordidez, bitches. Os voy a hablar de una persona con la nostalgia más rara de que he encontrado.

Recientemente, le pedí a cierta munhé su correo. No para harveyweinstearla ni hacerle un Dalas. Más bien es que era coproductora de CineBasura y hay que mandarle el guión firmado y la peli. Según estábamos Miguel Ángel Viruete y yo dándole al manubrio (porque las cosas se firman con la mano, que no sé en qué pensáis), le dije:

- “Mira el correo de ésta”

- “CRISTO CÓSMICO”

El correo era seco y desolado, con vastos desiertos de ex-usuarios. Escondidos entre los bits de esos desiertos están la gente conocida como finstrosnumantinos, que durante muño tiempo han tenido la profecía de que un persona llegaría, un mesías. El correo era…

ARRAKIS
También conocido como ¿¡EN SERIO!?

Ahora viene lo mejor. Esta usuaria todavía paga su cuota anual de alrededor de 10 dólares a BT, que ahora posee el dominio Arrakis. Que ella paga. Por un correo. En 2017.


Arrakis fue la primera gran compañía proveedora de internet que recuerdo. El primero de mis amigos que se puso un módem, tenía una cuenta Arrakis. Recuerdo los grandes carteles publicitarios en Sevilla. Eran tiempos en los que las empresas relacionadas con internet estaban gobernadas con gente tan tarada como para ser llamarlas como planetas de libros de ciencia ficción (por si vuestro nerdismo anda mal, es el lugar en el que se desarrolla parte de 'Dune' de Frank Herbert, una cosa muy divertida sobre hacer la yihad en el futuro or something like that). Ya en el 99, la mítica compañía sevillana que tenía un 15% del tráfico español, del cual un 76% estaba dedicado a bajar fotos de Traci Lords antes de que se eliminaran de la wild wild net, fue adquirida por los ingleses. Hoy en día, es un recuerdo.

Menos para La Munhé de Arrakis (tm). Ella sigue fiel a sus taradeces. Esto es, su correo de siempre, sus libros de la saga Dune (obviamente) y esto de hablar asturiano aunque haya gente sin escrúpulos ni corazón se cachondee de ella por hacerlo. Esto es, yo, que soy un cabroncete. Pero yo admiro su valor. Admiro que hable esa cosa que acaba mucho en “u” y admiro que sea consciente de que alguien en la administración y servicios de BT se descojone todos los años de ella cuando mire las facturas. Porque es un persono que vive feliz en su propia idiosincrasia absurda que le lleva a gastar mucho dinero en CineBasura y tener una cuenta de pago de una proveedora del pasado. Y, sobre todo, no tener nostalgia de los Fruitis.

Que les follen a los Fruitis, su relación pederasta con la niña esa en cuya fuente podría aterrizar un boeing 747 y su piña aleatoriamente sevillana.

Siga al autor de ESTO en Twitter:




¿Acaso os creíais que con el estreno de la película y su edición en DVD iba a dejar de hacer los Cine Basura En Vivo? Pues casi que sí. Mi idea era dejarlo este enero. Pero claro, soy fácil de convencer de todo, a no ser que sea John Hamm ofreciéndome descubrir el placer anal. Entonces sería MUY fácil de convencer.

Así que, coincidiendo más o menos con la salida al mercado doméstico de ‘CineBasura: La peli’, vuelvo a Sitges un año después de su primer pase con público para hacer el espectáculo que llevo ya siete añazos realizando. Vale: desde hace un puñado, sólo dos ediciones cada temporada. ¿Me gustaría que volviera a ser mensual? La respuesta está clara: si me pagaran por ello, no. Si me pagaran por ello y miles de fans locas quisieran que les firmara un cachete, sí.

Aquí van los datos:

Película: Noche en el tren del terror.

Una maravilla de la poca vergüenza. Un productor pilló tres cintas casposas (una de ellas sin terminar), las recortó (lo cual no dudo que las mejoró sensiblemente), añadió algunos efectos y unas escenas de nexos de unión y a sacar perras. Especialmente recordada por su maravilloso número musical. El ochenterismo del güeno no eran niños en bicicleta luchando contra monstruos. Era ESTO:


Invitada: Abi Power

Porque hace tiempo que Carlos Palencia y yo decidimos que invitaríamos sólo a gente que nos cae bien. Abi es una Youtuber de fama brutal, pero nosotros la conocemos porque se ha pasado por la CutreCon y, por lo tanto, es persona de bien. Me gustaría saber qué pensarán sus jóvenes fans de esto de ver cine chungo…

By the way, que la chica ha hecho vídeos de caca. Eso me toca el corazoncito.

Dónde se verá:

Hace ya un año que nos movimos de la sala Tramuntana a la carpa de Movistar porque, cuyons: es un programa de Movistar + y allí es donde se hacen las proyecciones de la plataforma. Además, está en la playa y así los que se aburran pueden salir y hacer algo más práctico y divertido: untarse en mantequilla y huevo y rebozarse en arena como una croqueta.

El pase es el sábado 7 a las 20:30 horas, pero podéis estar antes para darle besitos a Carlos “Oso” Palencia, que él se deja. Por supuesto, también se podrá ver en Movistar Xtra y en la web http://www.movistarplus.es/cinebasura


¿Y qué pasa con la película, hijueputa, que este lanzamiento está más retrasado que un Borbón?

Pues ‘CineBasura: La peli’ sale a la venta y a VOD el miércoles 11. Ya sabéis lo que eso significa: que la alta nota actual de Filmaffinity caerá más rápido que el parque de votantes de UPD. Yo ya tengo mi corazón más blindado ante el rechazo que si me dieran entradas para un speed date sólo de pelirrojas. Estoy acostumbrado al escarnio público desde que empecé a escuchar rock progresivo y a ser bajito. Las nuevas críticas no harán mella en mí. Yo hice la película para que los freaks se rieran y para que mi mamá se sintiera orgullosa de haberme pagado los estudios de cine. ¡50% de los objetivos conseguidos!

Sin embargo, presentaré el DVD y el BR (porque hemos hecho BR para terror de coleccionistas de MUBIS que se rasgan las vestiduras porque una peli con ese título esté en el formato de HD) el mismo sábado 7 a las 16:00 h en la carpa de la Fnac frente al Auditori del Meliá. Estaremos Oso y yo firmando ejemplares por si alguien tiene tanto tiempo libre como para pasarse.

¿Por qué no estás actualizando más el blog?

Sencillo: porque la falta de feedback me está haciendo mella. Y porque viajo. Hace un par de findes estuve en Tenerife. Alterné con Fabio Frizzi, estuve rodando un plano de una peli chunga de Vasni Ramos, paseé con una ex-concursante de Saber y Ganar que va a hacer una Bernarda Alba gayer musical con alguna canción de Mecano y, atención, con la hija de Lucio Fulci.

Menuda finstra.

Tres horas en un bar hablando de David Lynch, política italiana y de las virtudes de la marihuana. Es tan paradigma de SEÑORA MAYOR QUE MOLA MÁS QUE NADIE y que lleva un tatuaje de David Bowie. E iba con una camiseta de Polyester de John Waters. Y que no tiene problema en reconocer que las pelis de su padre de mediados de los 80 en adelante son unos truños.

Todo esto lo cuento, aunque parezca que no viene a cuento, porque el activismo freak da la oportunidad de conocer a gente menos famosa, pero más interesante que el fandom de celebridades. Así que ya lo sabéis: venid a Sitges y conoced a una estrella freak que merece vuestro amol y os aportará conocimientos y sabiduría vital: CARLOS PALENCIA.

Siga al autor de ESTO en Twitter:

Aquí Paco Fox: mientras no salgo de mi vorágine de compromisos, os dejo con una maravilla de Guille Stardust. Un artículo que llevo mucho tiempo deseando leer. Imaginaos el nivel de chunguez...


He estado un tiempo sin escribir porque lo hago en el trabajo y mi jefe ha pillado la extraña manía de hacerme trabajar… pero ya he vuelto. En el mundo de las filias hay sitio para todo (salvo para la Pacofoxfilia), personalmente tengo dos muy marcadas, de las que no voy a hablar aquí porque esto no es Forocoches. Y luego tengo otras dos que sí que se pueden tratar en público: cinefilia y rusofilia. Como una adolescente tejana, tuve mi fiesta de debutante hablando de Rusia y de literatura y ahora vuelvo para tratar el séptimo harte (del verbo hartar).

Durante el régimen comunista las salidas y entradas en la URSS estaban muy limitadas y de esto se resentía la cultura, que sin embargo, era una poderosa arma ideológica para los bolcheviques. Pero os preguntaréis que cómo hacen la cultura accesible para los ciudadanos y a la vez la controlan. La respuesta es simple, el clon de combate; hacemos nuestra propia película con rameras y Black Jack.
Museo Estatal Pushkin (aka Museo de los Clones de Combate)
El Museo Pushkin es el “si Mahoma no va a la montaña, la montaña va a Mahoma” del mundo del arte. Si los ciudadanos no pueden ir a ver obras de arte a Egipto, Italia, Francia o Grecia, mandamos a un señor que huele a naftalina y tabaco mojado (para mí la URSS huele como los mercadillos en Rusia) y que las plagie aquí. El resultado es una copia del David de Miguel Ángel, el Partenón de Atenas o la Venus de Milo por solo 300 rublos y sin jet lag, oiga (lo que viene siendo unas 500 de las antiguas pesetas o 3 euros para los millenials).

Llegados a este punto diréis “todo esto es muy interesante, como todas las palabras que salen de tus dedos, oh sensual y sexual Guille Stardust. ¿Pero, dónde está el cine?”. Pues bien, no sufráis que esto es solo para contextualizar la capacidad que tienen los rusos de crear clones de combate, todos conocemos la versión soviética de Tom y Jerry, “Trabajador y Parásito”.

Habiendo plantado la semilla de la curiosidad, como papá puso esa semillita en mamá y nueve meses después viniste al mundo, os presento una colección de delirantes adaptaciones de clásicos Disney aptos para la clase proletaria. DISNEYEV: LOS CLONES DE COMBATE DE TU INFANCIA. Las películas completas están en YouTube con subtítulos en inglés, podéis verlas y morir de amor.

Mientras escribo estoy escuchando el himno de la URSS, y debo tener clase obrera en los pantalones porque estoy notando un alzamiento. Estoy más a tope que Albert Rivera en una redada en Medellín. Pero vamos al turrón: un pueblo que ha dado a grandes genios como Pushkin, Tchaikovski, Dimitri Yemets, Bulgakov o Rachmaminov también tenía que dar una de cal y otra de arena (o como dice Sarah Jessica Parker “una de sal y otra de avena”) y darnos al genio Valerio Plagiarov, un ente que no es real pero como un cromosoma recesivo vive dentro de cada ruso. Pero ya está bien: vamos a empezar ya que todavía nos dan las uvas rusas (en Rusia en año nuevo las doce uvas se sustituyen por chupitos de vodka #themoreyouknow).

Do svidaniya, Mary Poppins

Perfil de Tinder vs. Vida real.
El título se puede traducir como “A pastar, Mary Poppins” (“Adiós, Mary Poppins”, si nos ponemos puristas) haciendo así un spoiler en el título al nivel de la traducción china de “El sexto sentido” que fue “Él es el fantasma”. Que las Marys Poppins soviética y americana se parecen tanto como un huevo a una castaña es una realidad aquí y en Sebastopol; una realidad tan innegable como que la rusa tiene más aspecto de meretriz que de institutriz. Pero a diferencia de con Tanya Grotter, no hemos venido a hablar del componente estético sino ético. Esta película es un compendio de vicisitud que solo se puede describir con:

La trama es simple: Mary Poppins, niñera con poderes que cuida a niños traviesos. La diferencia viene de los momentazos que nos brinda. Estética ochentera, música de anuncio de maquinillas de afeitar de los 90 y efectos visuales de… para que nos vamos a engañar, no hay efectos visuales, hay montaje por corte, lo que Méliès ya hacía allá por 1920. La entrada la hace efectistamente cuando Mary Poppins apoya la popa en la barandilla para subir al primer piso.
“Señora, se me pone dura la kolbasa cuando la veo.”
El primer momento que te hace plantearte que lo mismo han metido niños en el rodaje de una porno y tú tan tranquilo es cuando el charcutero le quiere dar salami a la Poppins mientras los niños miran horrorizados. Me gusta especialmente el detalle de que lleva bigotillo de agresor sexual y se lo atusa como lo que es, un pervertido. Después de hechizarle y hacerle cantar un aria a la mortadela, se va a tomar el fresco con los chavales. El niño es la versión rusa de Daniel el travieso y la niña de la típica yonki que coge un taxi de la droga en Glorieta de Embajadores o una jovencísima Rosa Díez.

Delante de un escaparate siniestro se pone a cantar mientras el niño descubre una confusa sexualidad, no sabe si se siente atraído por Mary, lo cual es normal o por el siniestro gato vestido de botones del Hotel Metropol. Lo que más me gusta son los coros y cómo ella dice “Lady Mary”. Concretamente, como en un anuncio de Brumel de los 80. Después de esto hay una siniestra clase de ballet que da para paja; mallas y spagats, que siempre alegran la vista. Luego pasan cosas, una crítica a la especulación inmobiliaria con el cuñado hippy del Señor Banks que está haciendo un círculo de Podemos de un solo hombre, corte al parque, banda de música y secuencia hecha de oro puro: Mary hace que una estatua de un efebo con pez cobre vida al lado de un cura que lee.
“Niño, no eres lo único de piedra en este momento.”
Ese besugo renacentista parece sacado del mercado de abastos de Pyongyang, o como se dice en Jaén “tiene peor cara que los pollos de Simago”. Lo peor de todo es que hay un momento creepy en el que la niña salida del gulag (porque es el equivalente a la escuela de Cristina Rota para actores soviéticos) tiene sentimientos (no podemos decir furor uterino porque es menor). Y la mala pécora de la Mary soviética vuelva a convertir al niño en piedra.

El filme es un desfile de canciones y gafas ochenteras que dan ganas de votar a la UCD. Con tanto delirio Mary Poppins se va, como ya apuntaba sin ninguna sorpresa el título, dando paso a la secuela. Cosas a destacar de la segunda parte es que es más surrealista que la anterior: ha habido un incendio porque el tío hippy a lo mejor ha estado fumando hierba de la risa.
Si son los hermanos Mario quiere decir que se llaman Mario Mario y Luigi Mario.
Tienen que venir los Mario Bros soviéticos a arreglar las cosas, no sin llevarse una comisión del 3% porque el tipo con pinta del PP que les contrata quiere facturar en B. Entonces llega el personaje que aporta ese toque de surrealismo que tanto echábamos de menos desde el gato. La antigua niñera del Señor Banks y que explica porque es así de estirado.
Chúpate esa Sra. Doubtfire.
Además de ser un poco fascista, por si no os habéis dado cuenta, la señora es un hombre. Ojo: con fines humorísticos. No es que ya no quedasen más actrices en toda la URSS. Es porque si algo nos ha demostrado José Luis Moreno es que un señor vestido de señora es gracioso. Es más, de los tres personajes femeninos con cierto peso en la película (Mary, la madre y esta señora) uno de ellos es un hombre disfrazado #feminismo. Lo bueno es que la señora pone en su sitio a los dos niños y al tío que no para de dar la turra con la guitarra en plan intensito, como un Álex Ubago de la Estepa. Vuelve Mary, con eróticos resultados, todo se arregla y pasean por el barrio alegrando la vida de la gente hasta llegar al Burdel del Ballet donde la madame baila con nuestro personaje favorito, el gato. Otra escena que da para paja y en este caso un poco zoófila.
“Agradecida, emocionada, solamente puedo decir, gracias por venir.”
La película acaba con una fiesta en la que Mary se disfraza de Norma Duval y con ese efecto glow tan propio de la época el espectador se queda ciego o epiléptico.

Alicia en el país de las maravillas

Esto forma parte de la memoria colectiva de todos los rusos. Son esos dibujos que ponían todos los fines de semana por la mañana y sin duda alguna empujaron hacia los psicotrópicos a más de uno.

Hay que reconocerles el mérito de hacer algo más cercanos a la obra de Lewis Carroll, más maduro y oscuro. Es como la Alicia de Nolan. El problema viene cuando vemos a Alicia con ese aspecto de Soraya Sáenz de Santamaría fumada.
¿Os imagináis a una Soraya de 10 metros?
Lo que más me gusta es el diseño de personajes. Después de esa Alicia gótico-pepera aparece un desfile de engendros producto del LSD que ni el dibujante de Tanya Grotter. Como en la URSS eran mucho de reciclar (el papel higiénico para hacer Doktorskaya o el Manifiesto comunista para hacer una dictadura), retoman al pez del efebo de Mary Poppins para ponerle con pajarita a tocar el chelo.

Todo tiene tintes dalinianos que para qué nos vamos a engañar, mola mucho y a la vez da un poco de miedo. Me gusta especialmente imaginar que es Soraya la que se come la seta que le hace crecer y que por fin va a poder ir a la mesa de los mayores del Congreso.

La oruga es un ejemplo de feminismo en la URSS, por la paridad y esas cosas meten casi tantos personajes masculinos como femeninos. Eso o quizá porque yaya en ruso se dice babuchka y mariposa babochka y ¿quién va a resistirse a hacer al juego de palabras Moscool (sigo sin arrepentirme de nada) que te puede dar este cuento?  Me gusta mucho que sea una yaya de las típicas, con su manta de vieja que es la misma aquí y en Leningrado y fumando como la vieja de ‘Aquí no hay quien viva’. La oruga de aquí, chochea (una palabra que estaba en desuso hasta que Kim Jong-un se lo llamó a Trump) y no queda muy claro si es por lo que fuma o por la demencia senil.
Alguien ha visto pocos gatos.
Que el gato tiene una deformidad severa queda claro con solo verle; que le ha robado la dentadura postiza a un pensionista también. Lo que no se explica muy bien es porque cada vez que aparece suena ese típico jazz suave de película porno de los 80. Eso junto con su amaneramiento le hacen parecer el típico señor ‘suave’ de película americana que te robaría a tu esposa para llevarle a una fiesta de swingers y luego preñarla a ella, a ti, a tu perro y media familia. Solo le pido a dios que si alguna vez alguien dobla esto al castellano Arturo Fernández le ponga la voz llamando ‘chatina’ a Alicia (obviamente doblada por Soraya).
Ramón de Pitis hace un cameo como el sombrero loco.
Si en algo tienen experiencia los rusos es en manicomios, solo hace falta leer a Bulgakov o Gogol para ver que es una constante en la cultura rusa y por eso mismo el sombrerero no decepciona; parece un personaje sacado de Alguien voló sobre el nido del cuco. Si esto es la Alicia de Nolan, sin duda este es el sombrerero loco de Heath Ledger; es siniestro, imprevisible y acojona. Con semejantes referentes no es de extrañar que la mayoría de los adolescentes acaben dándole al vodka como si no hubiese un mañana. Además va acompañado de la liebre de marzo que parece un personaje de Trainspotting con síndrome de abstinencia. Jamás en el cine se reprodujo a un yonki con semejante crudeza.

La reina en si misma tiene cara de pie, es un poco Lujan Argüelles sin flequillo, pero lo que más me sorprendió fue que las cartas tienen que pintar las rosas rojas de blanco. Sin duda, un claro alegato del poder opresor de la monarquía sobre la clase trabajadora y su intento de ocultar la revolución bolchevique. Desde pequeños les enseñaban como los de arriba amenazaban al proletario con cortarles la cabeza si no hacían caso omiso a los ‘rojos’ y se entregaban en cuerpo y alma a la realeza. No todo en este artículo van a ser risas.


Winnie the Pooh

 ¿En serio esto es lo mejor que sabéis hacerlo?
Esto es tener poca vergüenza. Si por algo son famosos los rusos es por tener osos por todos lados. Por el amor de dios, si hasta la mascota de Moscú 80 era el osito Misha, ¿cómo llegan a esto? El pobre Winnie tiene cara de “ni yo mismo me creo que sea el protagonista de esto”. Es como un Winnie de Pooh interpretado por Danny DeVito, regordete y bajito. Además salta a la vista de que los fondos los han hecho los mismos coreanos que ahora dibujan Los Simpsons pero cuando tenían 5 años.
Piglet vive en una falda de Agatha Ruiz de la Prada
Lo sorprendente de esta versión es que todos los protagonistas tienen una continua expresión de haber sido agredidos sexualmente. Esa mezcla entre sorpresa y trauma; ojos muy abiertos, mirada alerta y boca medio abierta, no importa lo contentos que estén. Esto ilustra muy bien un hecho cultural que sorprende cuando vas a Rusia: un ruso no sonríe a menos que lo sienta y los españoles les parecemos falsos sonriendo tanto. Así que para que los niños puedan confiar en los personajes deben tener esa cara de ‘me acaban de petar el cacas en los baños de Atochiev’.
Si las enfermedades mentales tuvieran cara.
El resto de personajes se parecen bastante a los de Disney pero con esa cara de incredulidad. Me gusta especialmente el burro con esa mirada tan reconocible en algunos bares de Lavapiés.Es como si el tío hippy que salía en Mary Poppins le hubiese alimentado con la alfalfa equivocada. Luego está el conejo que tiene cara de que le han hecho bastante bulling en el colegio y el búho con esas pupilas dilatadas como si viniese de un mitin de Ciudadanos.


Bonus Track: Izmailovo, el Disneyworld de la estepa.

El lugar más feliz de la URSS.
Porque no todos los clones de combate van a ser películas; si Dineyworld es el lugar más feliz de la tierra, Izmailovo es sin duda el lugar más feliz de la URSS. Durante años fue un parque de atracciones para niños y mayores soviéticos hasta que un incendio lo destruyó. Ahora ha sido reconstruido y recoge una serie de museos, un juzgado para casarse, un mercado de segunda mano y “restaurantes” (para estómagos resistentes), no hay atracciones porque las emociones fuertes están en el ambiente. Todo lo que el turista sórdido necesita. Dentro de la sección museos tenemos genialidades como el museo del vodka, donde al entrar ya te invitan a un chupito de vodka con un pepinillo. Visita recomendada para alcohólicos en rehabilitación.
A falta de pan, buenas son tortas.
Como dato curioso, durante los tiempos de la URSS a los soldados no les dejaban tomar alcohol, así que pedían a sus familiares que les enviaran estas colonias (a menos de 1€ el bote) y en el invierno de la estepa, lo echaban sobre una plancha metálica, lo movían hasta conseguir que gracias al frio los aceites precipitasen y solo quedaba el alcohol que se bebían como cosacos (lo que eran, por otra parte). También hay que tener en cuenta que huelen a rayos pero el diseño de la etiqueta es de follador total.

También está el museo del pan, el museo de la historia del mundo en plastilina, el museo del chocolate, museo de la animación, museo de las muñecas, museo de la armada rusa, museo de los niños malcriados (quizá con un poco de suerte torturan al tuyo).

Y además la oferta culinaria es impresionante: entre los 5 o 6 restaurantes que hay, recuerdo con especial cariño uno que, como el resto, estaba regentado por la mafia rusa y cuya ambientación consistía en una especie de cueva de arañas, todo pintado con spray plateado y arañas gigantes colgadas de telarañas gigantes del techo. El aspecto de los comensales era de lo más cliché.
Aquí no hay animatrónicos, no han reparado en gastos.
Ahora que están cerca las navidades, es el momento perfecto para disfrutar de una experiencia inolvidable- Compradle a vuestro cuñado de UPyD y a su hijo (ese pequeño hijo de puta que tiene cara de votar a Ciudadanos) un billete de ida sin retorno a Moscú (la entrada a Izmailovo es gratis) y que disfrute del mejor parque de atracciones del mundo, con suerte, si vuelven, es con una matrioshka con la cara de Putin.
Siga al autor de ESTO en Twitter:




Obsérvese que no he dicho ‘Vergüenza’ hecha cine. Ni, en nuestro vocabulario particular, ‘Vicisitud’. No. Desvergüenza. De eso va este post.

Empecemos otra vez tras esa especie de prefacio, dijo un dormido Paco en plural mayestático a pesar de que sigue sin haber aportado nada importante al mundo debido a que todavía no consiente en ser fotografiado en una bañera de irn bru con alubias en el centro de Albacete. Dormido porque acabo de llegar de Toronto, ciudad que ofrece el mejor chiste de todo el mundo, tras ver por fin ‘The Disaster Artist’, la cual sí que es vicisitud hecha cine. Una cumbre de la vergüenza ajena usada para despollarse.

Pero no voy a hablar de esa peli. Sobre todo porque este blog es como una serie de Twin Peaks: nunca te dará lo que esperas y DÓNDE COJONES ESTABA ENTONCES AUDREY HORNE, SOHIDEP….

Vale.

Retomando la compostura. Esto va de las películas que usan la variante de humor orientada a dar vicisitud al espectador y matarlo de vergüenza ajena. Os voy a contar un secreto, dije en un foro público por aquello de usar una frase manida inexcusable en cualquier texto: no soporto las películas ni las series basadas en ese tipo de risa. Lo paso fatal. Apenas he visto un par de veces ‘El Guateque’. Sólo vi una vez ‘Borat’. Fui incapaz de pasar del primer episodio de ‘The Office’. Y viendo ‘The Disaster Artist’ hundí la cabeza en el brazo del tío que tenía al lado. Que era un guiri que hablaba como si estuviera escribiendo una reseña y al que todo ello le causó gran vicisitud. Porque lo curioso es que muy poca vergüenza propia (excepto a la hora de preguntar direcciones a extraños, pero creo que voy a llamar a Richard Dawkins para que me corrobore que ese es un rasgo evolutivo de los que andamos con cromosoma Y). Pero tengo mucha vergüenza ajena. ¿Paradoja? ¿Sinsentido? ¿Realidades alternativas EN LA QUE EL PUTO COOPER SE LLAMA DE UNA MANERA EN EL MOTEL PERO LUEGO AL LLEGAR A TWIN PEAKS SE PRESENTA POR SU NOMPGFDFSFDASDF…

Perdón. Si ya me explayaré con este tema cuando nomine a Lynch a Onvre del Año por este acto consciente de hacerloquesaledeloscojonismo.

Thing is, que aprecio enormemente la calidad exquisita de la comedia de vicisitud, pero no puedo evitar gritar de dolor cuando la veo. Es para mí como tragarme ‘It’, pero mientras me descojono. Por eso soy más admirador de Peter Sellers que fan. Porque, Sacha Baron Cohen mediante, Sellers es el maestro de este subgénero. De ahí que sustituirlo haya sido tan complicado. Cosa que no iba a detener a Blake Edwards es su camino cuesta abajo sin frenos y a carallo sacado a través de un campo de espinos hacia, ahora sí, la desvergüenza.

Antes, una aclaración: Sellers era un actor inglés un tanto insoportable que fue la gran estrella de la comedia durante un par de décadas. Y Edwards un director que nos dio algunas obras maestras no sólo en ese género, sino incluso en dramas. Además de acostarse todas las noches con aquella de ‘The hiiiills are aliiiive with the Sound of Muuuusic’ o, para los realmente jóvenes, la del gif ese en una montaña girando mientras dispara dos uzis.
via GIPHY

Lo aclaro porque hace unos meses pregunté en mi trabajo a algunos jóvenes a los que les gusta el cine y nada. Pero ni ‘El Guateque’. Alguna chica sabía que existía ‘Desayuno con diamantes’, pero por la condición de ídolo carpetero de la Hepburn para aspirantes a Manic Pixie Dream Girls. Sin saber quién era el director, claro. Un director que vivió una primera mitad de los 80 muy dura, de la que gracias a dios salió con dos de mis comedias ochenteras favoritas, esto es, ‘Cita a Ciegas’ y ‘Una cana al aire’.

 Ésta ovra maentra tiene un 33% en Rotten Tomatoes. Fuck Rotten Tomatoes.

Sí: son dos pollas con condones fosforitos. Siempre se debate qué diferencia la inventiva de la pura genialidad. Está claro: La genialidad está en saber hacer un gran chiste de chorras peleándose en la oscuridad.

Una vez puestos en situación los menos versados en cine clásico y en comedias con preservativos resplandecientes, pasemos a los hechos del caso. A principios de los 70, Edwards, uno de los más poderosos directores de Hollywood, andaba un poco perdido. Su carrera estaba flojeando bastante. Curiosamente también la de Peter Sellers. Así que decidió apostar sobre seguro y retomar una de sus películas más famosas, ‘La Pantera Rosa’. Edwards había dirigido la primera parte y su secuela, la cual curiosamente empezó como un proyecto separado hasta que entró el director y la reescribió junto a William Peter Blatty (sí, sí: el de El Exorcista) para adaptarla a Clouseau, el protagonista del filme que acababa de rodar. Pero tras esta secuela, ‘El nuevo caso del Inspector Clouseau’, abandonó el barco. El estudio produjo por su cuenta una olvidada nueva entrega, ‘Inspector Clouseau’, con Alan Arkin haciendo Sellers y la hostia estaba más cantada que toda la trama de ‘The Shape of Water’

(Que es muy buena película, no os preocupéis, pero ya sabéis que yo no estoy aquí para hacer reseñas de actualidad)

Así que la saga se interrumpió. Pero tras un puñado de fracasos, Edwards pensó en volver. La cosa estaba tan malita en lo que se refiere al director y a la carrera de Peter Sellers que United Artists no quiso saber nada de la nueva secuela, los muy desagradecidos. ¡Que eran los tíos que hicieron ‘El guateque’, por peich santo! Pero tan extraño les sonaba lo de hacer una nueva parte que se planteó como una serie de televisión hasta que finalmente acabó como peli independiente. Que, claro está, fue un éxito y le proporcionó alimento y estupefacientes a director y estrella a lo largo de dos películas más.

Pero Sellers tuvo el mal gusto de morir antes de tiempo tras estos dos taquillazos. ¿Cómo haría Edwards para mantener la hipoteca de su casoplón? Respondiendo a esta pregunta sabremos cómo es posible que uno de los directores más respetados de Hollywood hiciera historia de la poca vergüenza.

La decisión tomada para mantener viva a la franquicia sonará mucho a los que siguen el cine actual: un soft reboot. Esto es, en lugar de remake, mantener la continuidad de la serie pero cambiando a la estrella principal porque usar su cadáver quedaría feo. La cosa sería poner a un nuevo inspector siguiendo los pasos de Clouseau. Pero eso sería LA SECUELA DEL REBOOT. Antes, Edwards tuvo una idea brillante: presentar la situación en la Clouseau desaparecía en una primera parte en la que, sí: aparecería el actor. ¿Sería con un doble? ¿Un recortable en el espejo como en ‘Game of Death’? ¿Con el cadáver? (como me contó una vez José Luis García Sánchez que hicieron para unos planos que faltaba de cierta película española en la que falleció uno de los protas)

No.

Con descartes.

Resulta que el primer montaje de ‘La Pantera Rosa ataca de nuevo’ era bastante largo. Concretamente se rodaron unas cuatro set pieces de hostias y torpezas varias que se eliminaron, bien por problemas de tiempo, bien porque tampoco tenían lo que se dice mucha gracia. La idea era montar una historia alrededor de esas escenas y varias más de ‘El regreso de la Pantera Rosa’. Pero, como he comentado, los derechos de ese título pertenecían a otros. Por lo que la solución fue espectacular: Rodar escenas que enlazaran las cuatro o cinco secuencias con Sellers y luego presentar off screen que el inspector desapareció en un accidente.

Muy bien, Blake. Ante todo respeto a la memoria de tu amigo. Empezar con un crédito de ‘Para Peter’ no quita que esto sea un acto de necrofilia de la fea. De la que haría que Jörg Buttgereit te regañara.
Escena de la película que pretende ser una metáfora de toda la cinta. Y lo consigue.

El sinsentido de planos que fueron cortados por un motivo es seguido por una trama B consistente en presentar a los personajes nuevos de la secuela. Y con ‘personajes nuevos’ me refiero a solo un mafioso interpretado por Robert Loggia y a un taxista gordo (al que sólo recuerdo como piloto en 'La Guerra de las Galaxias') que volvería a salir en una sola escena. Porque la protagonista de esta segunda mitad es una periodista que entrevista a antiguos conocidos de Clouseau… ¡mientras mezclan greatest hits de escenas de las anteriores partes! ¡Incluyendo todo el final de la primera!

¿Y a ti cuánto te han pagado por salir en este bochorno?
¿Y la periodista? ¿Será la aguerrida protagonista el personaje que acompaña en la investigación al nuevo sustituto de Clouseau para el reboot real, a titular 'La maldición de la Pantera Rosa'? ¿Será que no estáis acostumbrados ya a estos artículos de Vicisitud y Sordidez? ¡Pues claro que no! El personaje no vuelve a aparecer. Alguno conjeturará que será que la chica tenía otros compromisos. A ello respondo con dos datos.

El primero, y menos relevante, es que ambas películas se rodaron del tirón. Edwards, llevado por su locura, se adelantó a ‘Superman’ e incluso a ‘Los tres mosqueteros’ en esta jugada.

El segundo y mucho más divertido es que… ¡Joanna Lumley, la actriz en cuestión, aparece en ‘La maldición…’ interpretando con pelucón... a otro personaje!

What the fuck, Blake. What the fecking fuck
Así que lanzó esa… cosa… producto… platelminto… lo que sea... a salas. La hostia, claro está, fue colosal. Pero tuvo su distribución y hasta llegó a Algeciras, donde fue recibida por un infante Paco Fox antes de empeñarse en seguir hablando de sí mismo en tercera persona. Yo noté que algo raro había, pero aún así insistí al año siguiente en ver ‘La maldición de la Pantera Rosa’, protagonizada por un señor que no conocía de nada pero que me daba buen rollo porque se parecía al hombre de la tónica, referente ético y estético de mi primera infancia.

El tipo era Ted Wass, salido de la serie ‘Enredo’, que tomaba el papel que muy inteligentemente había rechazado Dudley Moore. El pobre chaval interpreta a Christopher Reeve haciendo de Clark Kent haciedo de Cary Grant haciendo de Clouseau. Vamos: bastante pasable. Mucho mejor que Steve Martin, elección totalmente equivocada para el posterior remake por no ser capaz nadie de entender que parte de la gracia de Sellers era su constante rostro de dignidad absoluta ante cualquier desastre.

La película sigue las aventuras de un policía de Nueva York investigando el nuevo robo de La Pantera Rosa (que, para el que no sepa de qué va esto, es un diamante y no EL MEJOR BOLLO JAMÁS INVENTADO POR LA HUMANIDAD). Ello le lleva a Francia y, sí: Valencia en fallas. Así que su gradito de sordidez sí que tenía la peli, la cual empieza exactamente con los mismos planos que la anterior, haciendo al espectador pensar que para qué cojones le habían obligado a tragarse el truño precedente. Aquí la escena dura un poquito más porque, ahora sí: ponen a un doble de Sellers en sombra que es incapaz de actuar bien hasta en silueta. Es realmente fascinante. Tommy Wisseau habría hecho una mejor imitación. Un chimpancé habría hecho una mejor imitación. Un chimpancé imbécil. Y manco. Y muerto.

La cinta va luego intercalando escenas no demasiado inspiradas con planos de todas las demás estrellas invitadas rodados al mismo tiempo que la precuela. Especialmente obvio en el caso de David Niven, en su despedida por la portañuela de los pantalones del cine. Es muy notorio el hecho de que andaba tan mal de salud que tuvo que ser doblado por un imitador. Es como si en su última peli a Paco Rabal le hubieran cambiado la voz por la de Carlos Latre. Lo cual, bien pensado, habría hecho que todos ganáramos, porque al pobre hombre no se le entendía un carajo.

Finalmente, tras una trama que, más que avanzar, acontece, llegamos al momento cumbre: Clouseau está vivo. Se ha operado la cara.

Y ES ROGER MOORE

En serio, Edwards. DA FUCK
Lo curioso de la escena es que Moore está gracioso. Según cuenta la actriz que compartió plano con los dos actores, la puta cumbre de la peli básicamente se improvisó y apenas se ensayó, siendo rodada en un descanso de ‘Octopussy’. Siguiendo con la analogía, Roger interpreta a Clouseau siendo interpretado por Roger Moore. Porque el británico es de estos actores que siempre son él mismo, hagan de agente secreto o de ficus en una función escolar. Lo gracioso, y que no se suele recordar cuando se habla de esta película, es que se sugiere que Clouseau se ha cambiado la cara para parecerse a Moore. Lo extraño es que en los diálogos, Wass lo confunde con 'ese actor que está rodando aquí una película', sin decir el nombre del James Bond. Nada tiene sentido.

A continuación, Moore descubre que Niven le ha robado la Pantera Rosa y el Bollycao (lo siento: tenía que hacerlo), puesto que era el antiguo inspector quien se había pasado a la vida criminal (una idea sacada del primer guión para la secuela que se planeó mientras Sellers seguía vivo bajo el título de ‘The Romance of the Pink Panther’). Niven se queda con el diamante y Wass informa de que Clouseau estaba, efectivamente muerto, dejándolo todo listo para volver a Estados Unidos e iniciar allí una nueva saga con el personaje.

La cual, como ya sabemos, no ocurrió. Lo que sí tuvimos fue otra secuela oficial con Roberto Benigni, pero no he tenido valor de verla. Sea como fuere, dudo que superara en poca vergüenza a este binomio del horror a pesar de que sí que acabó con la carrera de Edwards, el cual ya se había recuperado a mediados de los 80 de tantas hostias. Menos mal que nuestro último recuerdo de él fue esta maravilla:


Joder, cómo me fastidia que hayan quitado los Oscars honoríficos de la ceremonia principal.

Blake Edwards hizo reír y emocionarse a mucha gente. Tuvo su lapsus de buen criterio en un momento desesperado. Quizá andaba depre. Quizá estaba todavía aturdido al saber que su película ‘S.O.B.: Sons Of Bitches’ había sido traducida en España como ‘Sois hOnrados Bandidos’. No lo sé. Yo con eso me habría muerto de vicisitud. Más incluso que viendo esa maravilla de la vergüenza ajena que era ‘La Pantera Rosa ataca de nuevo’. Pero no tanto como la imagen de Peter Sellers liándose con el papel higiénico en ‘El Guateque’. Porque todo es más divertido con un váter y con Blake Edwards en buena forma.

Siga al autor de ESTO en Twitter:



Tras una primera parte que cortaba el hipo, la digestión y las ganas de vivir, vamos con la segunda entrega de las mejores versiones de ABBA. ¡Que el otoño aún no ha llegado oficalmente, leche! En esta lista tendremos canciones muy conocidas y otras menos, pero en todas podremos encontrar sordidez a raudales, y ello nos provocará gran vicisitud. ¡Al lío!

Summer night city

Esta canción es como las malas noticias: ¿queréis al versión larga o la corta? La versión larga cuenta con un coro inicial y un golpe de violines que dan taquicardia. La corta tiene un videoclip: luces que dan epilepsia, una discoteca con máquina de humo que parece la caverna de una película de espada y brujería, y unas escenas del amanecer en un yate. ¡Lujo sórdido y grandeza!
¡Chúpate esa, Joe D'Amato!


Ahora bien, sabemos que la atracción del METAL por ABBA es poderosa, pero todo tiene un límite… o no. Therion, esa banda que versionaba canciones de ye-yé francés, también se atrevió con el cuarteto sueco. El resultado, cómo no, indica que cuando ABBA dice “I love the feeling in the air. My kind of people everywhere” para hablar de una disco-caverna, Therion dice lo mismo para ilustrar sus aquelarres mensuales de invocación a Nyarlathotep.



I’m a marionette
Esta canción era la última de un mini musical que Björn y Benny idearon para la gira de ABBA en 1977. The girl with the golden hair contaba la historia de una chica que, como Concha Velasco, quería ser artitta, lo lograba y se sentía mal porque la fama no era lo que ella había esperado. A pesar de su original y poco trillado argumento, de esta historia salió la conocidísma Thak you for the music. Pero vayamos a la que nos ocupa. 


La canción rara, la que nadie conoce y mucho menos versiona. Bueno, excepto Ghost. Esos tipos de cara pintada y que dan más mal rollo que unas declaraciones en diferido de María Dolores de Cospedal acompañada de Cristóbal Montoro vestido de fallera. Para colmo de males, escuchar la canción no desgrava ni yendo con las pintas de Ghost a las oficinas de Hacienda.

Y que sepas que este año no te sale a devolver.

Intermezzo nº1
Hay que ser muy freak para conocer esta pieza, así os lo digo. Si ya la conocíais, ¡enhorabuena! Vuestras calificaciones os hacen aptos para comer doble ración de chope para merendar. Si no, tampoco pasa nada, porque vais a tardar muy poquito en conocerla.
Lo curioso de este tema es que es el primero instrumental (que no el único) de ABBA. Normalmente Benny la tocaba desatado en los conciertos mientras sus otros tres compañeros se cambiaban de ropa, se echaban la siesta, se tomaban un café, corrían la San Silvestre y volvían a tiempo para sentarse y reposar un ratito antes de salir al escenario.



Mira que hay canciones de ABBA que, como hemos visto, cuadran con la música heavy, porque son canciones metaleras en su esencia. Pues tuvo que llegar Tommy ReinXeed y decir “No quiero las que escoge todo el mundo. Seré original y novedoso, y así me ahorro cantar”.
¡Soy de un listo que enternezco!
El resultado es un despropósito que no pega ni con cola, pero a nosotros nos parece muy bonito que Tommy fuera capaz de cumplir su sueño a costa de nuestras neuronas.


Angeleyes
¡Qué intro más bonita tiene esta canción! ¡Qué energía, qué fuerza! Esos violines mezclados con el sintetizador y las voces de coro de angelotes dan tanto hamor que no es posible que no pongáis vuestra epiglotis a bailar desaforada en cuanto escuchéis los primeros compases.


Hasta que llega John Grant, y la diversión se transforma en una balada depresiva crónica gafapáster. Disfrutadla, pero con lágrimas que rieguen las rosas negras cuyas espinas hacen que se tiña de rojo el suelo bajo vuestros pies. Si no, no es lo mismo.

The day before you came
Para mí, este tema es perfecto, maravilloso en su ejecución y en su concepto entérico. ¿Cómo se puede expresar la llegada de un amor que mejora tu vida y le da la vuelta por completo? En lugar de contar el cambio en sí (como sería el caso de la cara B de Chiquitita, Lovelight), es un punto hablar de cómo estaban las cosas antes de la llegada de ese amor. ¿Y cómo estaban? Obviamente, no muy bien. De eso va la canción de ABBA, de lo horrible, insulso, anodino y repetitivo que era todo antes del amor. De ahí el chispún machacón, el casiotone en bucle y la voz monocorde de Agnetha. Por no hablar de esas escenas eróticas de esa peaso de sueca rubia digna de un epíteto de José Luis López Vázquez y el actor feo de flequillo churretoso.

Si hay una versión bonita de esta canción, que no desmerece en nada a la original, esa es sin duda la de Steven Wilson. El espíritu depresivo del tema de ABBA se mantiene intacto, aunque la épica culebronil queda un tanto apagada por las guitarras. Pero no me negaréis que tras escuhar esto no queréis quedaros en el diván cual dama neurasténica decimonónica en una cálida tarde de miércoles.

Y con esto he cubierto el cupo de esdrújulas del post.


Anne Sofie von Otter le dio a la canción un giro interesante. En lugar de hacerlo alegre, o de meterle chunda-chunda, o de convertirlo en un hijo de METAL, le da la vuelta de tuerca perfecta para hacerlo aún más deprimente. Toda la canción tiene un aire vintage. Por lo tanto, el día de mierda sigue siéndolo, pero en el Berlín de 1945. Enorme.


When I kissed the teacher
Abandonemos ya las tristezas y amarguras del mundo, y vamos a algo un poquito más llevadero, que para eso se ha terminado el verano, ha comenzado a llover y no sabemos qué nuevos inventos nos depara el cambio climático. 

Esta cancioncilla que abría el disco Arrival es un himno adolescente en toda regla. Posee todos los elementos para convertirse en canción cuqui de la historia por encima de cualquiera de las de Jethro Tull o de Pepe el Trompeta.


Ser un perfecto tema para adolescentes solo te puede llevar a una cosa: que te versionen chiquillos con granos y voz regulera. “¿Chiquillos?”, os preguntaréis, confusos, “pero esta letra es más bien para chicas”. ¡Os voy a demostrar que no es así! En primer lugar, siempre puedes cambiarle la letra y convertirla en single de una boy band francesa de los setenta, o un grupo de chavales que están buscando chapas p'al jaco, que viene a ser lo mismo:


Si esto no os convence, vamos con la segunda prueba: coged la canción con su letra íntegra, haced una coreografía con pompones y una puesta en escena de duchas comunes, poned a un coro de chorrocientos onvres que cantan de maravilla y, ¡listo! El perfecto tema adolescente ha evolucionado a: EL PERFECTO TEMA ADOLESCENTE GAY. 
El hombre que no era ni es travesti aprueba esta versión



Lay all your love on me
Temazo del discazo Super Trouper que seguía con la estela discotequera, aunque con un poso de madurez que ya anuncia la posterior desolación y tristura infinita de The Visitors. Desde luego, la canción tiene potencia y casiotone, por lo que, aparte de que es de ABBA, tiene elementos suficientes para que nos parezca bien.

En este caso, las dos mejores versiones, a mi parecer, son hijas indiscutibles de METAL. Por un lado, la de Avantasia fue la primera versión de ABBA que escuché en mi vida, y le tengo mucho cariño. Por otro, la versión de Helloween es contundente y brillante. Ambas son perfectas para una canción que, en esencia, es un tema heavy (no tanto como Eagle, pero por ahí anda).



Dum Dum Diddle
Cuarta canción de Arrival, no demasiado conocida. Su intro de casiotone desatado que suena a caballitos de la feria a doscientas revoluciones, el título sin sentido, y la demencial letra sobre una chica que está enamorada de un violinista, pero no le hace caso porque “you’re only similing when you play your violin”, nos ponen las orejas rojas, pero de apludir. ¡Qué genialidad!


Ahora bien, el Dúo Flash se marcó un clon de combate con guitarras donde la rima del estribillo no cuenta porque para qué. Lo malo es que pierde el casiotone de la feria, lo bueno es que cambian Dum Dum Diddle por “Dam, dam, dirididán, canción tan nuestra”. Porque una traducción al castellano puede prescindir siempre de los determinantes artículos.

Arrival
El segundo y último tema instrumental de ABBA, que le da título a su cuarto álbum. En realidad esta pieza se utilizó en las giras de ABBA como música de fondo mientras el público se sentaba o se acomodaba como podía entre el tumulto. 

Curiosamente, en los años 80, Frida decidió versionar el tema con dos letras distintas en francés y en inglés, cantando a dúo con dos intérpretes distintos. Como pienso que queda muy trapacero meter versiones de los integrantes del grupo en esta lista, lo dejaremos aquí para que disfrutéis de la original.


De casi todo sórdido que se precie es conocida la versión de Mike Oldfield, que incluso se sacó fotos imitando y complementando las imágenes del disco original de nuestros suecazos. Mike siempre ha sido un perfeccionista.
La quiero suecada, por favor
Sin embargo, la versión que epata las cejas y congela las nalgas no es otra que la de Sara Brightman, una señora no tan sórdida como Kate Bush, pero que tiene su punto místico molón. Sarah decidió interpretar el tema con unos señores vestidos de monjes medievales, en latín y en medio de un palacio oriental con un buda gigante de fondo. Primero, porque puede; segundo, porque mola; y tercero, ¿por qué no?

Ring Ring
El primer intento de ABBA de ir a Eurovisión en 1973. Con el grupo recién formado, la cosa no terminó de cuajar, pero ese fracaso les dio la oportunidad de componer Waterloo y acompañar su éxito con un disco homónimo que no tenía ni pies ni cabeza. Más adelante, la canción que nos ocupa volvió a grabarse con arreglos de saxofón, y el cuarteto grabó un videoclip muy baratero con una de las coreografías más vergonzosas que se recuerdan y un estilismo que mezcla a los Vengadores y las Tortugas Ninja en una variante grotesca que me atrevo a llamar savoir faire.

Y en esto, llegaron Nashville Train, un grupo de Country cuyo disco de versiones de ABBA es genial. En serio, no hay canción mala, y muchas de las que versiona suelen ser desconocidas por el gran público. Ring ring es, en cierto modo, la menos “country” de todas, y por eso resulta curioso ponerla en esta lista.


As good as new
El tema que abría Voulez-vous, de nuevo con violines (como Angeleyes), pero con un corte tan abrupto del casiotone que casi parece un corte de digestión. Una canción que se mueve entre lo discotequero y lo cuquirruqui que da gusto. Por cierto, todos sabéis que vais a acabar dando palmitas en el estribillo, así que no os molestéis en negarlo. ¡Feck, que esto no es In&Out!


En los años ochenta, de nuevo apareció un clon de combate hispanoamericano, porque en Gracias por la música no aparecen todas las canciones de ABBA (gracias a Dios). Así pues, Arelys eligió un tema poco conocido, lo versionó en español y se mostró al mundo con una coreografía que alterna los mejores momentos de bedette de Norma Duval con el aerobic y las palmitas. El título de la versión se tradujo como “Tan bueno es”. Y esa fe y confianza en el trabajo propio a pesar del resultado es lo que nos conmueve.


Andante, andante
Otra canción de Super Trouper que no es de las más conocidas. Frida está tan impecable interpretando esta balada tan íntima, tan madura… Qué queréis que os diga, la verdad es que es preciosa y tiene un cierto aire a las canciones de los años cincuenta. Muy potita.


Pero este post había que terminarlo con alegría y jolgorio, si no, para qué. Hazell Dean sacó un disco de versiones de ABBA en 1996. Está bastante curioso, pero lo principal es que es noventero hasta el extremo. No, no es deprimente, plagado de videos en blanco y negro, ni va vestida de grunge. Es noventero, pero de los otros; es decir, los que llevan chispunes, gorgoritos, frivolidad y diversión. 
Esa es precisamente la grandeza de esta versión. “Andante” se refiere al ritmo de la melodía, dentro de la metáfora de que el alma de la protagonista desea ser tocada como un instrumento musical. Sin embargo, Hazell decide que eso de “andante” suena muy latino, y convierte la balada años cincuenta en una canción de ritmos caribeños que recuerda sospechosamente a Gloria Stefan. Es demencial, con grititos, maracas, y alusiones que nos dicen que no es precisamente el alma lo que la protagonista quiere que le toquen. En resumen, una perfecta canción del verano sin verano. ¿A que mola?


Mención especial: Wing
¿Qué? La estábais esperando, ¿verdad? ¡Wing es nuestro broche de oro! Si la versión de Dancing queen ya ha dejado de provocaros pitidos en el colon, no os preocupéis. ¡Wing tiene un disco entero de versiones de ABBA! ¡Hay para elegir!
Así pues, nos despediremos de nuevo con una versión de Fernando, que la caja de música sabía a poco, y nos marcharemos con alegría. ¡Gracias, Wing, por regalarnos estos momentos tan hermosos!

¡Y fin!
Siga al autor de ESTO en Twitter:

Formulario de contacto

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *

Con la tecnología de Blogger.
Javascript DisablePlease Enable Javascript To See All Widget