Vicisitud y sordidez

Nuevas vicisitudes

Obsérvese que no he dicho ‘Vergüenza’ hecha cine. Ni, en nuestro vocabulario particular, ‘Vicisitud’. No. Desvergüenza. De eso va este post.

Empecemos otra vez tras esa especie de prefacio, dijo un dormido Paco en plural mayestático a pesar de que sigue sin haber aportado nada importante al mundo debido a que todavía no consiente en ser fotografiado en una bañera de irn bru con alubias en el centro de Albacete. Dormido porque acabo de llegar de Toronto, ciudad que ofrece el mejor chiste de todo el mundo, tras ver por fin ‘The Disaster Artist’, la cual sí que es vicisitud hecha cine. Una cumbre de la vergüenza ajena usada para despollarse.

Pero no voy a hablar de esa peli. Sobre todo porque este blog es como una serie de Twin Peaks: nunca te dará lo que esperas y DÓNDE COJONES ESTABA ENTONCES AUDREY HORNE, SOHIDEP….

Vale.

Retomando la compostura. Esto va de las películas que usan la variante de humor orientada a dar vicisitud al espectador y matarlo de vergüenza ajena. Os voy a contar un secreto, dije en un foro público por aquello de usar una frase manida inexcusable en cualquier texto: no soporto las películas ni las series basadas en ese tipo de risa. Lo paso fatal. Apenas he visto un par de veces ‘El Guateque’. Sólo vi una vez ‘Borat’. Fui incapaz de pasar del primer episodio de ‘The Office’. Y viendo ‘The Disaster Artist’ hundí la cabeza en el brazo del tío que tenía al lado. Que era un guiri que hablaba como si estuviera escribiendo una reseña y al que todo ello le causó gran vicisitud. Porque lo curioso es que muy poca vergüenza propia (excepto a la hora de preguntar direcciones a extraños, pero creo que voy a llamar a Richard Dawkins para que me corrobore que ese es un rasgo evolutivo de los que andamos con cromosoma Y). Pero tengo mucha vergüenza ajena. ¿Paradoja? ¿Sinsentido? ¿Realidades alternativas EN LA QUE EL PUTO COOPER SE LLAMA DE UNA MANERA EN EL MOTEL PERO LUEGO AL LLEGAR A TWIN PEAKS SE PRESENTA POR SU NOMPGFDFSFDASDF…

Perdón. Si ya me explayaré con este tema cuando nomine a Lynch a Onvre del Año por este acto consciente de hacerloquesaledeloscojonismo.

Thing is, que aprecio enormemente la calidad exquisita de la comedia de vicisitud, pero no puedo evitar gritar de dolor cuando la veo. Es para mí como tragarme ‘It’, pero mientras me descojono. Por eso soy más admirador de Peter Sellers que fan. Porque, Sacha Baron Cohen mediante, Sellers es el maestro de este subgénero. De ahí que sustituirlo haya sido tan complicado. Cosa que no iba a detener a Blake Edwards es su camino cuesta abajo sin frenos y a carallo sacado a través de un campo de espinos hacia, ahora sí, la desvergüenza.

Antes, una aclaración: Sellers era un actor inglés un tanto insoportable que fue la gran estrella de la comedia durante un par de décadas. Y Edwards un director que nos dio algunas obras maestras no sólo en ese género, sino incluso en dramas. Además de acostarse todas las noches con aquella de ‘The hiiiills are aliiiive with the Sound of Muuuusic’ o, para los realmente jóvenes, la del gif ese en una montaña girando mientras dispara dos uzis.
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Lo aclaro porque hace unos meses pregunté en mi trabajo a algunos jóvenes a los que les gusta el cine y nada. Pero ni ‘El Guateque’. Alguna chica sabía que existía ‘Desayuno con diamantes’, pero por la condición de ídolo carpetero de la Hepburn para aspirantes a Manic Pixie Dream Girls. Sin saber quién era el director, claro. Un director que vivió una primera mitad de los 80 muy dura, de la que gracias a dios salió con dos de mis comedias ochenteras favoritas, esto es, ‘Cita a Ciegas’ y ‘Una cana al aire’.

 Ésta ovra maentra tiene un 33% en Rotten Tomatoes. Fuck Rotten Tomatoes.

Sí: son dos pollas con condones fosforitos. Siempre se debate qué diferencia la inventiva de la pura genialidad. Está claro: La genialidad está en saber hacer un gran chiste de chorras peleándose en la oscuridad.

Una vez puestos en situación los menos versados en cine clásico y en comedias con preservativos resplandecientes, pasemos a los hechos del caso. A principios de los 70, Edwards, uno de los más poderosos directores de Hollywood, andaba un poco perdido. Su carrera estaba flojeando bastante. Curiosamente también la de Peter Sellers. Así que decidió apostar sobre seguro y retomar una de sus películas más famosas, ‘La Pantera Rosa’. Edwards había dirigido la primera parte y su secuela, la cual curiosamente empezó como un proyecto separado hasta que entró el director y la reescribió junto a William Peter Blatty (sí, sí: el de El Exorcista) para adaptarla a Clouseau, el protagonista del filme que acababa de rodar. Pero tras esta secuela, ‘El nuevo caso del Inspector Clouseau’, abandonó el barco. El estudio produjo por su cuenta una olvidada nueva entrega, ‘Inspector Clouseau’, con Alan Arkin haciendo Sellers y la hostia estaba más cantada que toda la trama de ‘The Shape of Water’

(Que es muy buena película, no os preocupéis, pero ya sabéis que yo no estoy aquí para hacer reseñas de actualidad)

Así que la saga se interrumpió. Pero tras un puñado de fracasos, Edwards pensó en volver. La cosa estaba tan malita en lo que se refiere al director y a la carrera de Peter Sellers que United Artists no quiso saber nada de la nueva secuela, los muy desagradecidos. ¡Que eran los tíos que hicieron ‘El guateque’, por peich santo! Pero tan extraño les sonaba lo de hacer una nueva parte que se planteó como una serie de televisión hasta que finalmente acabó como peli independiente. Que, claro está, fue un éxito y le proporcionó alimento y estupefacientes a director y estrella a lo largo de dos películas más.

Pero Sellers tuvo el mal gusto de morir antes de tiempo tras estos dos taquillazos. ¿Cómo haría Edwards para mantener la hipoteca de su casoplón? Respondiendo a esta pregunta sabremos cómo es posible que uno de los directores más respetados de Hollywood hiciera historia de la poca vergüenza.

La decisión tomada para mantener viva a la franquicia sonará mucho a los que siguen el cine actual: un soft reboot. Esto es, en lugar de remake, mantener la continuidad de la serie pero cambiando a la estrella principal porque usar su cadáver quedaría feo. La cosa sería poner a un nuevo inspector siguiendo los pasos de Clouseau. Pero eso sería LA SECUELA DEL REBOOT. Antes, Edwards tuvo una idea brillante: presentar la situación en la Clouseau desaparecía en una primera parte en la que, sí: aparecería el actor. ¿Sería con un doble? ¿Un recortable en el espejo como en ‘Game of Death’? ¿Con el cadáver? (como me contó una vez José Luis García Sánchez que hicieron para unos planos que faltaba de cierta película española en la que falleció uno de los protas)

No.

Con descartes.

Resulta que el primer montaje de ‘La Pantera Rosa ataca de nuevo’ era bastante largo. Concretamente se rodaron unas cuatro set pieces de hostias y torpezas varias que se eliminaron, bien por problemas de tiempo, bien porque tampoco tenían lo que se dice mucha gracia. La idea era montar una historia alrededor de esas escenas y varias más de ‘El regreso de la Pantera Rosa’. Pero, como he comentado, los derechos de ese título pertenecían a otros. Por lo que la solución fue espectacular: Rodar escenas que enlazaran las cuatro o cinco secuencias con Sellers y luego presentar off screen que el inspector desapareció en un accidente.

Muy bien, Blake. Ante todo respeto a la memoria de tu amigo. Empezar con un crédito de ‘Para Peter’ no quita que esto sea un acto de necrofilia de la fea. De la que haría que Jörg Buttgereit te regañara.
Escena de la película que pretende ser una metáfora de toda la cinta. Y lo consigue.

El sinsentido de planos que fueron cortados por un motivo es seguido por una trama B consistente en presentar a los personajes nuevos de la secuela. Y con ‘personajes nuevos’ me refiero a solo un mafioso interpretado por Robert Loggia y a un taxista gordo (al que sólo recuerdo como piloto en 'La Guerra de las Galaxias') que volvería a salir en una sola escena. Porque la protagonista de esta segunda mitad es una periodista que entrevista a antiguos conocidos de Clouseau… ¡mientras mezclan greatest hits de escenas de las anteriores partes! ¡Incluyendo todo el final de la primera!

¿Y a ti cuánto te han pagado por salir en este bochorno?
¿Y la periodista? ¿Será la aguerrida protagonista el personaje que acompaña en la investigación al nuevo sustituto de Clouseau para el reboot real, a titular 'La maldición de la Pantera Rosa'? ¿Será que no estáis acostumbrados ya a estos artículos de Vicisitud y Sordidez? ¡Pues claro que no! El personaje no vuelve a aparecer. Alguno conjeturará que será que la chica tenía otros compromisos. A ello respondo con dos datos.

El primero, y menos relevante, es que ambas películas se rodaron del tirón. Edwards, llevado por su locura, se adelantó a ‘Superman’ e incluso a ‘Los tres mosqueteros’ en esta jugada.

El segundo y mucho más divertido es que… ¡Joanna Lumley, la actriz en cuestión, aparece en ‘La maldición…’ interpretando con pelucón... a otro personaje!

What the fuck, Blake. What the fecking fuck
Así que lanzó esa… cosa… producto… platelminto… lo que sea... a salas. La hostia, claro está, fue colosal. Pero tuvo su distribución y hasta llegó a Algeciras, donde fue recibida por un infante Paco Fox antes de empeñarse en seguir hablando de sí mismo en tercera persona. Yo noté que algo raro había, pero aún así insistí al año siguiente en ver ‘La maldición de la Pantera Rosa’, protagonizada por un señor que no conocía de nada pero que me daba buen rollo porque se parecía al hombre de la tónica, referente ético y estético de mi primera infancia.

El tipo era Ted Wass, salido de la serie ‘Enredo’, que tomaba el papel que muy inteligentemente había rechazado Dudley Moore. El pobre chaval interpreta a Christopher Reeve haciendo de Clark Kent haciedo de Cary Grant haciendo de Clouseau. Vamos: bastante pasable. Mucho mejor que Steve Martin, elección totalmente equivocada para el posterior remake por no ser capaz nadie de entender que parte de la gracia de Sellers era su constante rostro de dignidad absoluta ante cualquier desastre.

La película sigue las aventuras de un policía de Nueva York investigando el nuevo robo de La Pantera Rosa (que, para el que no sepa de qué va esto, es un diamante y no EL MEJOR BOLLO JAMÁS INVENTADO POR LA HUMANIDAD). Ello le lleva a Francia y, sí: Valencia en fallas. Así que su gradito de sordidez sí que tenía la peli, la cual empieza exactamente con los mismos planos que la anterior, haciendo al espectador pensar que para qué cojones le habían obligado a tragarse el truño precedente. Aquí la escena dura un poquito más porque, ahora sí: ponen a un doble de Sellers en sombra que es incapaz de actuar bien hasta en silueta. Es realmente fascinante. Tommy Wisseau habría hecho una mejor imitación. Un chimpancé habría hecho una mejor imitación. Un chimpancé imbécil. Y manco. Y muerto.

La cinta va luego intercalando escenas no demasiado inspiradas con planos de todas las demás estrellas invitadas rodados al mismo tiempo que la precuela. Especialmente obvio en el caso de David Niven, en su despedida por la portañuela de los pantalones del cine. Es muy notorio el hecho de que andaba tan mal de salud que tuvo que ser doblado por un imitador. Es como si en su última peli a Paco Rabal le hubieran cambiado la voz por la de Carlos Latre. Lo cual, bien pensado, habría hecho que todos ganáramos, porque al pobre hombre no se le entendía un carajo.

Finalmente, tras una trama que, más que avanzar, acontece, llegamos al momento cumbre: Clouseau está vivo. Se ha operado la cara.

Y ES ROGER MOORE

En serio, Edwards. DA FUCK
Lo curioso de la escena es que Moore está gracioso. Según cuenta la actriz que compartió plano con los dos actores, la puta cumbre de la peli básicamente se improvisó y apenas se ensayó, siendo rodada en un descanso de ‘Octopussy’. Siguiendo con la analogía, Roger interpreta a Clouseau siendo interpretado por Roger Moore. Porque el británico es de estos actores que siempre son él mismo, hagan de agente secreto o de ficus en una función escolar. Lo gracioso, y que no se suele recordar cuando se habla de esta película, es que se sugiere que Clouseau se ha cambiado la cara para parecerse a Moore. Lo extraño es que en los diálogos, Wass lo confunde con 'ese actor que está rodando aquí una película', sin decir el nombre del James Bond. Nada tiene sentido.

A continuación, Moore descubre que Niven le ha robado la Pantera Rosa y el Bollycao (lo siento: tenía que hacerlo), puesto que era el antiguo inspector quien se había pasado a la vida criminal (una idea sacada del primer guión para la secuela que se planeó mientras Sellers seguía vivo bajo el título de ‘The Romance of the Pink Panther’). Niven se queda con el diamante y Wass informa de que Clouseau estaba, efectivamente muerto, dejándolo todo listo para volver a Estados Unidos e iniciar allí una nueva saga con el personaje.

La cual, como ya sabemos, no ocurrió. Lo que sí tuvimos fue otra secuela oficial con Roberto Benigni, pero no he tenido valor de verla. Sea como fuere, dudo que superara en poca vergüenza a este binomio del horror a pesar de que sí que acabó con la carrera de Edwards, el cual ya se había recuperado a mediados de los 80 de tantas hostias. Menos mal que nuestro último recuerdo de él fue esta maravilla:


Joder, cómo me fastidia que hayan quitado los Oscars honoríficos de la ceremonia principal.

Blake Edwards hizo reír y emocionarse a mucha gente. Tuvo su lapsus de buen criterio en un momento desesperado. Quizá andaba depre. Quizá estaba todavía aturdido al saber que su película ‘S.O.B.: Sons Of Bitches’ había sido traducida en España como ‘Sois hOnrados Bandidos’. No lo sé. Yo con eso me habría muerto de vicisitud. Más incluso que viendo esa maravilla de la vergüenza ajena que era ‘La Pantera Rosa ataca de nuevo’. Pero no tanto como la imagen de Peter Sellers liándose con el papel higiénico en ‘El Guateque’. Porque todo es más divertido con un váter y con Blake Edwards en buena forma.

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Tras una primera parte que cortaba el hipo, la digestión y las ganas de vivir, vamos con la segunda entrega de las mejores versiones de ABBA. ¡Que el otoño aún no ha llegado oficalmente, leche! En esta lista tendremos canciones muy conocidas y otras menos, pero en todas podremos encontrar sordidez a raudales, y ello nos provocará gran vicisitud. ¡Al lío!

Summer night city

Esta canción es como las malas noticias: ¿queréis al versión larga o la corta? La versión larga cuenta con un coro inicial y un golpe de violines que dan taquicardia. La corta tiene un videoclip: luces que dan epilepsia, una discoteca con máquina de humo que parece la caverna de una película de espada y brujería, y unas escenas del amanecer en un yate. ¡Lujo sórdido y grandeza!
¡Chúpate esa, Joe D'Amato!


Ahora bien, sabemos que la atracción del METAL por ABBA es poderosa, pero todo tiene un límite… o no. Therion, esa banda que versionaba canciones de ye-yé francés, también se atrevió con el cuarteto sueco. El resultado, cómo no, indica que cuando ABBA dice “I love the feeling in the air. My kind of people everywhere” para hablar de una disco-caverna, Therion dice lo mismo para ilustrar sus aquelarres mensuales de invocación a Nyarlathotep.



I’m a marionette
Esta canción era la última de un mini musical que Björn y Benny idearon para la gira de ABBA en 1977. The girl with the golden hair contaba la historia de una chica que, como Concha Velasco, quería ser artitta, lo lograba y se sentía mal porque la fama no era lo que ella había esperado. A pesar de su original y poco trillado argumento, de esta historia salió la conocidísma Thak you for the music. Pero vayamos a la que nos ocupa. 


La canción rara, la que nadie conoce y mucho menos versiona. Bueno, excepto Ghost. Esos tipos de cara pintada y que dan más mal rollo que unas declaraciones en diferido de María Dolores de Cospedal acompañada de Cristóbal Montoro vestido de fallera. Para colmo de males, escuchar la canción no desgrava ni yendo con las pintas de Ghost a las oficinas de Hacienda.

Y que sepas que este año no te sale a devolver.

Intermezzo nº1
Hay que ser muy freak para conocer esta pieza, así os lo digo. Si ya la conocíais, ¡enhorabuena! Vuestras calificaciones os hacen aptos para comer doble ración de chope para merendar. Si no, tampoco pasa nada, porque vais a tardar muy poquito en conocerla.
Lo curioso de este tema es que es el primero instrumental (que no el único) de ABBA. Normalmente Benny la tocaba desatado en los conciertos mientras sus otros tres compañeros se cambiaban de ropa, se echaban la siesta, se tomaban un café, corrían la San Silvestre y volvían a tiempo para sentarse y reposar un ratito antes de salir al escenario.



Mira que hay canciones de ABBA que, como hemos visto, cuadran con la música heavy, porque son canciones metaleras en su esencia. Pues tuvo que llegar Tommy ReinXeed y decir “No quiero las que escoge todo el mundo. Seré original y novedoso, y así me ahorro cantar”.
¡Soy de un listo que enternezco!
El resultado es un despropósito que no pega ni con cola, pero a nosotros nos parece muy bonito que Tommy fuera capaz de cumplir su sueño a costa de nuestras neuronas.


Angeleyes
¡Qué intro más bonita tiene esta canción! ¡Qué energía, qué fuerza! Esos violines mezclados con el sintetizador y las voces de coro de angelotes dan tanto hamor que no es posible que no pongáis vuestra epiglotis a bailar desaforada en cuanto escuchéis los primeros compases.


Hasta que llega John Grant, y la diversión se transforma en una balada depresiva crónica gafapáster. Disfrutadla, pero con lágrimas que rieguen las rosas negras cuyas espinas hacen que se tiña de rojo el suelo bajo vuestros pies. Si no, no es lo mismo.

The day before you came
Para mí, este tema es perfecto, maravilloso en su ejecución y en su concepto entérico. ¿Cómo se puede expresar la llegada de un amor que mejora tu vida y le da la vuelta por completo? En lugar de contar el cambio en sí (como sería el caso de la cara B de Chiquitita, Lovelight), es un punto hablar de cómo estaban las cosas antes de la llegada de ese amor. ¿Y cómo estaban? Obviamente, no muy bien. De eso va la canción de ABBA, de lo horrible, insulso, anodino y repetitivo que era todo antes del amor. De ahí el chispún machacón, el casiotone en bucle y la voz monocorde de Agnetha. Por no hablar de esas escenas eróticas de esa peaso de sueca rubia digna de un epíteto de José Luis López Vázquez y el actor feo de flequillo churretoso.

Si hay una versión bonita de esta canción, que no desmerece en nada a la original, esa es sin duda la de Steven Wilson. El espíritu depresivo del tema de ABBA se mantiene intacto, aunque la épica culebronil queda un tanto apagada por las guitarras. Pero no me negaréis que tras escuhar esto no queréis quedaros en el diván cual dama neurasténica decimonónica en una cálida tarde de miércoles.

Y con esto he cubierto el cupo de esdrújulas del post.


Anne Sofie von Otter le dio a la canción un giro interesante. En lugar de hacerlo alegre, o de meterle chunda-chunda, o de convertirlo en un hijo de METAL, le da la vuelta de tuerca perfecta para hacerlo aún más deprimente. Toda la canción tiene un aire vintage. Por lo tanto, el día de mierda sigue siéndolo, pero en el Berlín de 1945. Enorme.


When I kissed the teacher
Abandonemos ya las tristezas y amarguras del mundo, y vamos a algo un poquito más llevadero, que para eso se ha terminado el verano, ha comenzado a llover y no sabemos qué nuevos inventos nos depara el cambio climático. 

Esta cancioncilla que abría el disco Arrival es un himno adolescente en toda regla. Posee todos los elementos para convertirse en canción cuqui de la historia por encima de cualquiera de las de Jethro Tull o de Pepe el Trompeta.


Ser un perfecto tema para adolescentes solo te puede llevar a una cosa: que te versionen chiquillos con granos y voz regulera. “¿Chiquillos?”, os preguntaréis, confusos, “pero esta letra es más bien para chicas”. ¡Os voy a demostrar que no es así! En primer lugar, siempre puedes cambiarle la letra y convertirla en single de una boy band francesa de los setenta, o un grupo de chavales que están buscando chapas p'al jaco, que viene a ser lo mismo:


Si esto no os convence, vamos con la segunda prueba: coged la canción con su letra íntegra, haced una coreografía con pompones y una puesta en escena de duchas comunes, poned a un coro de chorrocientos onvres que cantan de maravilla y, ¡listo! El perfecto tema adolescente ha evolucionado a: EL PERFECTO TEMA ADOLESCENTE GAY. 
El hombre que no era ni es travesti aprueba esta versión



Lay all your love on me
Temazo del discazo Super Trouper que seguía con la estela discotequera, aunque con un poso de madurez que ya anuncia la posterior desolación y tristura infinita de The Visitors. Desde luego, la canción tiene potencia y casiotone, por lo que, aparte de que es de ABBA, tiene elementos suficientes para que nos parezca bien.

En este caso, las dos mejores versiones, a mi parecer, son hijas indiscutibles de METAL. Por un lado, la de Avantasia fue la primera versión de ABBA que escuché en mi vida, y le tengo mucho cariño. Por otro, la versión de Helloween es contundente y brillante. Ambas son perfectas para una canción que, en esencia, es un tema heavy (no tanto como Eagle, pero por ahí anda).



Dum Dum Diddle
Cuarta canción de Arrival, no demasiado conocida. Su intro de casiotone desatado que suena a caballitos de la feria a doscientas revoluciones, el título sin sentido, y la demencial letra sobre una chica que está enamorada de un violinista, pero no le hace caso porque “you’re only similing when you play your violin”, nos ponen las orejas rojas, pero de apludir. ¡Qué genialidad!


Ahora bien, el Dúo Flash se marcó un clon de combate con guitarras donde la rima del estribillo no cuenta porque para qué. Lo malo es que pierde el casiotone de la feria, lo bueno es que cambian Dum Dum Diddle por “Dam, dam, dirididán, canción tan nuestra”. Porque una traducción al castellano puede prescindir siempre de los determinantes artículos.

Arrival
El segundo y último tema instrumental de ABBA, que le da título a su cuarto álbum. En realidad esta pieza se utilizó en las giras de ABBA como música de fondo mientras el público se sentaba o se acomodaba como podía entre el tumulto. 

Curiosamente, en los años 80, Frida decidió versionar el tema con dos letras distintas en francés y en inglés, cantando a dúo con dos intérpretes distintos. Como pienso que queda muy trapacero meter versiones de los integrantes del grupo en esta lista, lo dejaremos aquí para que disfrutéis de la original.


De casi todo sórdido que se precie es conocida la versión de Mike Oldfield, que incluso se sacó fotos imitando y complementando las imágenes del disco original de nuestros suecazos. Mike siempre ha sido un perfeccionista.
La quiero suecada, por favor
Sin embargo, la versión que epata las cejas y congela las nalgas no es otra que la de Sara Brightman, una señora no tan sórdida como Kate Bush, pero que tiene su punto místico molón. Sarah decidió interpretar el tema con unos señores vestidos de monjes medievales, en latín y en medio de un palacio oriental con un buda gigante de fondo. Primero, porque puede; segundo, porque mola; y tercero, ¿por qué no?

Ring Ring
El primer intento de ABBA de ir a Eurovisión en 1973. Con el grupo recién formado, la cosa no terminó de cuajar, pero ese fracaso les dio la oportunidad de componer Waterloo y acompañar su éxito con un disco homónimo que no tenía ni pies ni cabeza. Más adelante, la canción que nos ocupa volvió a grabarse con arreglos de saxofón, y el cuarteto grabó un videoclip muy baratero con una de las coreografías más vergonzosas que se recuerdan y un estilismo que mezcla a los Vengadores y las Tortugas Ninja en una variante grotesca que me atrevo a llamar savoir faire.

Y en esto, llegaron Nashville Train, un grupo de Country cuyo disco de versiones de ABBA es genial. En serio, no hay canción mala, y muchas de las que versiona suelen ser desconocidas por el gran público. Ring ring es, en cierto modo, la menos “country” de todas, y por eso resulta curioso ponerla en esta lista.


As good as new
El tema que abría Voulez-vous, de nuevo con violines (como Angeleyes), pero con un corte tan abrupto del casiotone que casi parece un corte de digestión. Una canción que se mueve entre lo discotequero y lo cuquirruqui que da gusto. Por cierto, todos sabéis que vais a acabar dando palmitas en el estribillo, así que no os molestéis en negarlo. ¡Feck, que esto no es In&Out!


En los años ochenta, de nuevo apareció un clon de combate hispanoamericano, porque en Gracias por la música no aparecen todas las canciones de ABBA (gracias a Dios). Así pues, Arelys eligió un tema poco conocido, lo versionó en español y se mostró al mundo con una coreografía que alterna los mejores momentos de bedette de Norma Duval con el aerobic y las palmitas. El título de la versión se tradujo como “Tan bueno es”. Y esa fe y confianza en el trabajo propio a pesar del resultado es lo que nos conmueve.


Andante, andante
Otra canción de Super Trouper que no es de las más conocidas. Frida está tan impecable interpretando esta balada tan íntima, tan madura… Qué queréis que os diga, la verdad es que es preciosa y tiene un cierto aire a las canciones de los años cincuenta. Muy potita.


Pero este post había que terminarlo con alegría y jolgorio, si no, para qué. Hazell Dean sacó un disco de versiones de ABBA en 1996. Está bastante curioso, pero lo principal es que es noventero hasta el extremo. No, no es deprimente, plagado de videos en blanco y negro, ni va vestida de grunge. Es noventero, pero de los otros; es decir, los que llevan chispunes, gorgoritos, frivolidad y diversión. 
Esa es precisamente la grandeza de esta versión. “Andante” se refiere al ritmo de la melodía, dentro de la metáfora de que el alma de la protagonista desea ser tocada como un instrumento musical. Sin embargo, Hazell decide que eso de “andante” suena muy latino, y convierte la balada años cincuenta en una canción de ritmos caribeños que recuerda sospechosamente a Gloria Stefan. Es demencial, con grititos, maracas, y alusiones que nos dicen que no es precisamente el alma lo que la protagonista quiere que le toquen. En resumen, una perfecta canción del verano sin verano. ¿A que mola?


Mención especial: Wing
¿Qué? La estábais esperando, ¿verdad? ¡Wing es nuestro broche de oro! Si la versión de Dancing queen ya ha dejado de provocaros pitidos en el colon, no os preocupéis. ¡Wing tiene un disco entero de versiones de ABBA! ¡Hay para elegir!
Así pues, nos despediremos de nuevo con una versión de Fernando, que la caja de música sabía a poco, y nos marcharemos con alegría. ¡Gracias, Wing, por regalarnos estos momentos tan hermosos!

¡Y fin!
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Todos lo pensáis, ¿verdad? No, no tenéis por qué negarlo ahora. Tantos cachondeos con ABBA, tanto salir de puntillas aquí y allá. Detallitos sin importancia en un par de post, pero suficientes para generar la pregunta que os ronda la cabeza, en busca de una auténtica y sórdida respuesta que aplaque vuestra malsana curiosidad.

¿Por qué a veces soy así de flipada?

¡Ay, no calla, que era la otra!

¿Por qué no escribes ningún post sobre ABBA? 


Bueno, pues aquí tenéis vuestra ansiada respuesta. Como sordidetes que sois, ya sabéis que ABBA puede y debe ocupar un rincón en vuestro corazoncito porque… bueno, porque son la leche en vinagre, principalmente.

Como este post no va de su historia (para eso sí que necesitaría un post ÉPICO de los buenos), nos centraremos en cosas divertidas y que siempre son pozo de contento y mina de pasatiempos: las versiones.

Al ser ABBA un súper grupo que mueve dimensiones con el orto y destruye la capa de ozono con su laca, es lógico que muchos artistas hayan intentado tocar el borde de sus vestiduras de lentejuelas con el glande. Lo que suele ocurrir cuando se intenta llegar a semejantes cotas de grandeza, es que a veces te acercas al original, y otras… también, pero por otro orificio. Por eso las versiones pueden ser de muchos tipos, pero todas dan placer.

Are you ready?

Pasemos ahora a comentar un puñado de versiones que, desde luego, no son todas las que están. En esta entrega nos centraremos en los más famosos chingles. ¡Disfrutemos de ABBA y de los que quisieron homenajearlos como merecen!

Dancing Queen

La canción favorita de Frida, el temazo que hizo a ABBA número 1 en las listas de éxito de Estados Unidos. Sin embargo, el dato que aporta calidad a la canción es que ABBA fue el único grupo pop invitado a una gala musical para celebrar la boda del rey Carlos Gustavo y Silvia Sommerlath, y ¿qué lugar mejor para presentar tu último chigle que lo está petando? Lo malo fue que la prensa monárquica de la época los puso a caer de un burro por el tema y el título de la canción elegida. Sí, amigos, Dancing Queen es una canción perfecta para lo que sea, incluso para trolear a la realeza.

 Finalmente, los suecos se desdijeron de semejante troleo; incluso Frida se hizo súper amiga de la
muerte de la reina de Suecia, con la que se ha ido a esquiar más de una vez. ¡Pero no desesperéis! A pesar de que este tema tiene versiones para parar un carro (la de Glow para ABBA Metal es muy buena), me decanto por la de Beat Crusaders, que aporta gamberrismo y cachondeo del bueno.
  


Take a chance on me

Uno de los mayores temas de ese peaso de disco que es The Album. Cómo será de buena la cosa que se llama EL disco. Junto con The visitors, es sin duda lo mejorcito y más redondo del grupo. Además, el videoclip es de los más icónicos de su carrera, y anda que no ha habido cachondeo con la pantalla dividida en cuatro y los cantantes mirando arriba y abajo como si fueran la tribu de los Brady.

 Esta es otra canción que siempre se ha versionado mucho, pero yo me quedo con dos versiones antagónicas que tienen mucho valor. 

Los horóscopos de Durango recrean el tema de ABBA con una sutileza que raya en lo etéreo. No hay más que escuchar esa especie de chunda chunda midi que llevan de fondo, y la ingenuidad de la letra en versos como “Aquí voy a estar lista para ti. Solo piensa en mí”, o Si tú quieres, pruébame, hacen este temazo sideral digno de ser interpretado en los mejores salones de baile de la aristocracia británica o en la plaza de tu pueblo durante las fiestas, interpretada por la orquesta Aventura. Y en ambos casos resulta igualmente sublime.



En el documental ABBA: Super Troupers, entrevistan a Benny (el barbudo primigenio del grupo), y le dicen que la estética de ABBA fue una inspiración para las Drag Queens. Él se muestra indignado y exclama “¡No parecíamos travestis!”.

 Mira, Benny, hijo mido, sí. Vuestra ropa era divertida, extravagante y original. ¡No pasa nada! Además de ser uno de los mejores grupos de la historia del pop, os convertisteis en icono gay y base de grandes filmes como Priscilla, reina del desierto (que tiene un diálogo MARAVILLOSO sobre Agnetha y la caca. VALORS). ¿Quién podía encarnar mejor todo eso que Erasure? Este grupo tiene más de una versión de ABBA, pero me quedo con esta por ser la más excesiva. Benny, tranquilo, hermoso, que tu onvría está a salvo.
Nosotros nos quedamos con la parte divertida



Mamma mia
No hay nada más icónico que los trajezucos de Agnetha y Frida con ese fondo blanco nuclear que salía barato, esos planos donde se alterna el fondo difuminado, esa coreografía bailada así como con desgana, pero con convicción, las posturitas ante la cámara… el futuro sello de identidad de ABBA, vamos. Este tema fue la entrada triunfal de los suecos en Australia.  A las pocas horas de la emisión del videoclip, los singles se agotaron, una cosa llevó a la otra… y ahí comenzó la bella historia de amor entre cuatro suecos y millones de australianos.


 Ahora bien, ¿podría un grupo como los Nikis chotearse de esta magna obra? ¡Jo, que sí! Ponemos guitarreo, cantamos con la voz esa como de punky pero pijo, y cambiamos la letra para contar una historia de mafiosos sicilianos. Si además metemos la expresión “Mozzarella a go-gó”, ya es que ni te cuento, oyes.

 




Super Trouper
Mucha gente cree que esta es una ñoña canción de amor, aunque nada más lejos de la realidad. Lo cierto es que Super Trouper es… ¡Un secreto homenaje a Glasgow!


Sí, esa ciudad que mezcla la belleza de edificios antiguos ennegrecidos con la vicisitud que provocan los satanazos que han granjeado a sus perpetradores premios de arquitectura. La ciudad que vio nacer a  Mark Knopfler y vio jugar al fútbol a Gordon Ramsay. La de mayor población de ese maravilloso lugar que es Escocia. La conexión con ABBA es como una colisión de soles. Por ello no es de extrañar que la canción comience con semejante verso de amor a una ciudad que tanto ha aportado al mundo: “I was sick and tired of everything when I called you last night from Glasgow”.

Poesía pura…

El grupo Camera Obscura es también de esa ciudad. Y decidieron que el mejor modo de hacer un homenaje digno era interpretando la canción como si todo diera pena, desgana, hastío vital y perpetuas ganas de adolecer. Quicir, expresaron la verdadera esencia de Glasgow.


Pero como mucha gente sabe, la desidia y la pena pueden dar paso a la ira y a la ida de olla. Eso es precisamente lo que hicieron los Pollos sin cabeza (Headless Chicken). Ojo que esta da dolor de ídem: es marciana, descerebrada y punky. De nuevo, la esencia de Glasgow, pero de otro modo.


I have a dream

Manda narices que nuestros amados suecos se partieran los cuernos intentando hacer un disco que triunfara en las discotecas y que las dos únicas baladas del mismo se convirtieran en éxitos mucho mayores que el resto de temas. Voulez-vous fue un fiasco en ese sentido, pero nos dio canciones de lo más curioso y dos moñeces como pianos: Chiquitita y I have a dream. La duda es: ¿se puede hacer una versión más ñoña de una de las canciones más ñoñas de ABBA?

 ¡Claro que sí! Sólo tienes que poner a una boy band haciendo gorgoritos en un decorado dosmilero que parece el decorado de un videoclip de verdad, pero en obras; rodeas a los apuestos cantantes de niños con el disfraz de indigente que idearía una señora del barrio de Salamanca y, eso sí, miradita intensa y morritos. Y bombillitas, y arreglos de cascabeles para crear ambiente navideño. Voilá! Cutrerío sublime en estado puro.

Definición gráfica de Westlife buscando referentes musicales

The winner takes it all

De nuevo, manda narices que un disco como Super Trouper, extraño y arriesgado, plagado de solos de Frida, tuviera su mayor éxito en un solo de Agnetha, que además es su canción favorita. The winner takes it all ostentó el título de perfecta canción pop hasta que se lo quitó One, de U2. Que es como decir que la tortilla de patatas de tu madre era la mejor hasta que Dabiz Muñoz le quitó el título con otra hecha de cáscaras de piojo, por ejemplo.
 La letra fue escrita por Björn, ya ex marido de la Reina de ABBA, que tuvo que interpretar un precioso tema de estructura muy sencilla, pero que expresaba el vacío y la desesperación de la persona a la que ella misma había dejado.


¿Quién podría expresar la épica y la tragedia de este culebrón? ¿Quién interpretaría todo el drama contenido en los lacrimógenos versos del tema? ¿Quién sería capaz de transmitir la sensibilidad y la dulzura de este maravilloso reflejo del desamor?

¡Pues Pimpinela, claro! ¡Qué listos sois, leche!


Money, money, money

Una de las pocas canciones malrolleras de toda la discografía de los súper suecos. Lasse Halström, director de casi todos los vídeos de ABBA y de su película, decía que esa canción formaba una combinación perfecta con su videoclip. Yo no podría decir si eso es del todo cierto, pero sí debo admitir que lo de llevar puestos unos kimonos con brillos en un decorado negro con focos de colores que parpadean solo porque mola es pura y dura ACTITUD.

 Al igual que el cine, la música también tiene sus clones de combate, y ABBA no es una excepción. En los años setenta, muchos grupos y solistas versionaban canciones famosas en sus propios idiomas. De hecho, el grupo con el que Benny (el de las barbas que no era travesti) comenzó en la música era los Hep Stars, que versionaban canciones de los Beatles o los Rolling Stones, por ejemplo.
Así que, ¿qué hay más guay que una munhé haciendo un clon de combate con su propia versión EN FINLANDÉS? Una versión colonoscópica donde encima murmuran: ¡Rahaa, rahaa, rahaa! 
Inserte su chiste fónico aquí



El segundo en discordia es todo un sórdido francés. Plastic Bertrand era un ser de los abismos que empezó haciendo punk y que terminó participando en el festival de Eurovisión de 1987. Como su nivel de horterismo iba en aumento, decidió versionar el tema de ABBA con una canción que trata sobre que a los mentirosos les crece la nariz, aunque esos versos del principio que dicen “¿Qué tienes en el bolsillo, Pinocho? ¿No es un trozo de brioche?”, indican más bien que Plastic Bertrand habla de ese bello refrán que dice que los señores con nariz grande tienen las manos grandes. 

Y los pies grandes. 

¡Y ya, so guarros!

 SOS
Este temazo sideral se articula sobre tres ejes: la parte de balada ñoña, el subidón del piano y el final del estribillo con guitarreo. Y un videoclip con caleidoscopios, que siempre aporta calidad y molonez.



Portishead, por su parte, hacen una auténtica genialidad: cogen todo lo anterior, lo mandan a paseo y se centran en la letra. Una vez hecho eso, la solista empieza a cantar así como susurrando y todo da mucho mal rollo y mucha grima. El resultado solo puede ser glorioso.


Chiquitita

Cuando era muy pequeña, una vecina ponía el single de Chiquitita todos los días. Desde mi casa se oía perfectamente, y creo que ese machaque 24/7 fue lo que hizo nacer en mí la curiosidad que, años más tarde, me llevó a idolatrar a mi grupo favorito. De todas formas, hubiera sido muy interesante ver la letra de un tema que en origen iba a llamarse In the arms of Rosalita. Una pena…

 Toda canción que no se llame In the arms of Rosalita solo puede mejorar de una manera: no necesitas cantantes, no necesitas letra, ni guitarra, ni MOÑECO de nieve. Solo necesitas un elemento que sea capaz de suplir todo eso y elevarlo. Y todos sabéis a qué arcano instrumento malvado me refiero.

¡Gaitas!


Voulez-Vous

Uno de los chingles de ABBA por antonomasia. Discotequero, con guiños a la futura universalidad del Italo disco, al poner el estribillo en francés (y recordemos la clara influencia de las Labelle con su Voulez-vous coucher avec moi ce soir?) y con una intro de casiotone y guitarra que flipas en colores. ABBA estaba cocinando la fórmula del éxito.


Curiosamente, una cantante neerlandesa llamada Judith Nijland, tradujo el tema completo al francés y
lo convirtió en ¡una pieza de jazz! La idea no es mala, porque en el fondo la canción no deja de ser de
ligoteo entre dos amantes que ya han estado juntos otras veces; pero el matiz cambia. En lugar de ligar en una discoteca con el suelo de colores y pantalones brillantes, la versión de Nijland nos invita a hacer lo mismo en un bar de hotel o un club de jazz, con una copa en la mano y fumándonos un cígar con boquilla. Puede que sea más atractivo, pero, como muchas modas actuales, resulta tan contenido y poco excesivo que no divierte tanto como el original.



Gimme! Gimme! Gimme!

Bueno, bueno, bueno, qué temazo más enorme y qué videoclip más desaprovechado tenemos entre manos. Esta canción suele aparecer en los recopilatorios como parte de Voulez-vous, aunque en realidad apareció como extra en un recopilatorio. La energía y la molonidad de esta cansión se explican mejor en palabras de Joaquín Reyes/Madonna:

“Qué cancionzaca, ¿eh? Bueno, es que cogí el sampler de ABBA. Con buen pijo bien se jode, ¿no sabes?”
Para versionar este tema suele haber tres alternativas, aparte de algún clon de combate brasileño. La primera y principal es convertirla en un himno del METAL, la mayoría con la variante de agudo heavy, y otras, como la de Beseech, con un señor que canta muy grave y da mucho, mucho miedo.

La segunda variante es la versión discotequera. De entre ellas, la que se lleva la palma es la de Mutine, que deciden, más que utilizarlas para una discoteca como la de Fiebre del sábado noche, convertirlo en banda sonora de fondo para una terracita de Ibiza con gente que toma  gintonics de flores de la pasión con sobao pasiego y se adorna el pelo con conchas de ostras del Pacífico.



 Y la tercera es la más curiosa de todas con diferencia. Nils Landgren podría, por su nombre, haber hecho una versión que sonara a Schlager o cualquier otra cosa gloriosa, pero se unió a Funky unit para hacer una versión digna de las Destiny’s Child en plena competición de gorgoritos. ABBA’s in da Hood!


Waterloo

El broche de oro de todos los conciertos de ABBA. La canción que les hizo ganar el festival de Eurovisión de 1974 en Brighton. La guitarra estrellada de Björn, las chorreras, los plataformones, el arreglo de saxofón, la letra con motivo histórico metido con calzador. Todo en esta canción es tan jlorioso, que emociona.

 Para versionar esta canción con propiedad, solo puedes hacer dos cosas: o la adaptas tal cual, como hizo la bella mallorquina Margaluz, con una letra que lo intenta pero que ni se acerca:

 O pasas de todo y te lo tomas a coña cebollera tal y como hicieron BANANARAMA. Yo siempre
pensé que es videoclip de su versión de Venus parecía una fiesta de despedida de soltera. La confirmación llegó cuando el de Waterloo iba de la boda en sí pispa. Jolgorio, petardismo ilustrado y horterismo desinhibido con toques de canción Bond. ¿Puede haber un tributo mejor?

 Y hasta aquí la primera parte de esta lista desquiciada. Para haceros la espera más ligera y relajada, dejo una versión de Fernando con… ¡Una caja de música! Porque siempre se puede inculcar a ABBA a martillazos lobotómicos desde la niñez.


¡Más versiones sórdidas en la segunda entrega!



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